lunes, 27 de abril de 2009

No hay mejor equipo que el Mallorca para Manzano y no a la inversa

(publicado en Diario de Mallorca el 11 de mayo de 2009)

El Mallorca es el tercero en la clasificación en la segunda vuelta a tan sólo cuatro puntos del Barça, en plaza champions. Una diferencia demasiado desproporcionada entre las dos partes del campeonato ¿Qué cuota de fracaso o éxito pertenece a Manzano? Mi teoría es que es falso que el míster fuera el único responsable de los catorce puntos de la primera ronda e igualmente falso que ahora sea el autor en solitario del milagro. La gravísima crisis institucional del primer tramo, el hecho de conjuntar un equipo prácticamente nuevo y la llegada de Alemany actúan de atenuantes en ambos casos.

Aún así, mi opinión es que el ciclo Manzano toca a su fin, que quizá sea el mejor momento para el adiós y gracias por los servicios prestados. La idea es que el club necesita liberarse del fútbol y el discurso rancio, acomodado y conformista del Jienense y recuperar la ambición y la frescura de la mano de un técnico valiente y con proyección.

Tras una liga de nivel futbolístico paupérrimo y doce temporadas en la élite, limitar el objetivo a la permanencia es poner el listón demasiado bajo. Toda una estrategia para perpetuarse en el cargo y asegurar su renovación año tras año. No nos equivoquemos. El concepto de que no hay mejor técnico para el Mallorca que el de Jaen funciona más bien a la inversa. Lo realmente cierto, es que no hay mejor equipo que el Mallorca para Manzano.

El mallorquinismo pide a gritos la promesa de un fútbol más vistoso y espectacular. Una apuesta nueva y ambiciosa que recupere la ilusión de la grada. Al fin y al cabo, la gran reacción ha sido fruto del compromiso y la química de los futbolistas con el presidente más que con el entrenador. Le guste o no, Manzano huele a Grande. Y Grande ni está, ni se le espera.



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