martes, 27 de mayo de 2008

¿Por amor o por interés?


¿Por amor o por interés?

Un amigo le pregunta a otro:
- ¿Crees que tu mujer está contigo por amor o por interés?
Éste, tras vacilar un tanto, responde:
- …, seguro que es por amor, porque interés no pone ninguno.

Eso es exactamente lo contrario que le ocurrió a Vicente Grande con el Mallorca. Tras el telón de un acceso repentino de supuesto amor mallorquinista se escondía la fama de su instinto depredador, el negocio, el afán megalómano y especulador de la construcción y su venta correspondiente de unas supertorres de viviendas en terreno de todos los ciudadanos de Ciutat o la quimera, absolutamente innecesaria por otra parte, de la edificación de un nuevo estadio, o lo que es lo mismo: interés económico puro y duro.
"Sobre esta piedra edificaré mi iglesia", prometió y justificó su proyecto el flamante presidente. Y vaya si lo intentó. ¿Qué ocurre ahora, nadie se acuerda …?

Tal como aseguraba Alejandro Vidal en su columna diaria en DM, su mayor acierto fue conservar la cúpula directiva o columna vertebral que gestionaba el club: Pere Terrassa al frente, dimisión revocada incluida y que corrobora el propósito de este artículo, Miquel Rubí, Nando Pons, Toni Taxa ... Pero no menos cierto es que se lo encontró todo hecho, un "know how" sin mácula y un equipo consolidado en primera división. La herencia de los Alemany, Asensio, Beltrán, Dalmau, el mismo Cursach y Miquel Contestí, probablemente el más mallorquinista y meritorio de los presidentes, era nada más y nada menos que el mejor Mallorca de todos los tiempos y en cada uno de los aspectos. Y digo era, porque ahora ya no lo es. Dista mucho de aquel al que accedió de la mano de Mateu Alemany.

Para empezar cumplió con la promesa de "edificaré mi iglesia" y ha convertido al club en una secta inquisidora en la que en el papel de Torquemada, el presidente y su jefe de propaganda juzgan, sentencian y condenan a la hoguera del anti-mallorquinismo a todos aquellos que señalados por la peña de "atláteres y correveidiles" de los que se rodean, única peña por cierto de la que se tiene noticia actualmente, somos tildados de tales ante el menor atisbo de crítica o desacuerdo con el régimen impuesto. O estás conmigo o estás contra mí.

Por otro lado, y lo más grave, es que El Mallorca como institución, a causa de los problemas y dificultades de todo tipo y de sobra conocidos por los que atraviesa su propietario, está dilapidando a marchas forzadas el crédito, el señorío, la imagen de prestigio, la solvencia, la seriedad y el peso específico en el fútbol nacional e internacional que atesoraba el club hasta hace apenas dos años.
Seamos serios. Quien convierte una empresa al alza en una a la baja, ni es un buen gestor, ni un buen empresario y mucho menos un buen presidente, resultados deportivos aparte, más derivados de lo heredado que de su propia cosecha. Que tampoco, no nos dejemos engañar, son mejores que la Copa de Alemany y Manzano, la Supercopa de Asensio ni las Champions de Cúper o Aragonés. El record real de este año es de futbolistas no de equipo, y, respetando todas las opiniones, con el gran potencial de plantilla y su excelente rendimiento no se ha conseguido nada importante. Para ser más claro da igual quedar séptimo que el doce o el trece como el año anterior.

El RCD Mallorca, SAD, señor Grande, es la única sociedad que usted posee que no es totalmente de su propiedad. Moralmente pertenece además a miles de mallorquinistas que centran en el club buena parte de su afición, de su ilusión, de su amor a unos colores, en definitiva, lo mejor de su vida.
Ayer Bartolomé Cursach lo decía rotundamente aunque con otras palabras en DM. Si realmente me equivoco y vino al club por amor y no por interés, por favor demuéstrelo. Váyase ahora que están a tiempo usted y el Mallorca.