lunes, 18 de enero de 2010

Mallorca 2, Deportivo 0

Están que la rompen
Mario escenificó en una jugada el estado de gracia del equipo: rompió el balón. El mismo futbolista marcó el gol del triunfo en la Copa y ayer abrió el camino de la victoria aprovechando un falso centro de Martí. Las dos emes, el doble pivote, sin duda, es el ingrediente de la pócima secreta que hace invencible al Mallorca en Son Moix. Mario y Martí son los capitanes de la conjura, el equilibrio y la fe de un conjunto que mueve montañas. El eje sobre el que gira la solidez defensiva y la mentalidad ganadora que caracteriza al grupo.
Ayer el Mallorca, en el primer tramo, quiso el balón, se lo escondió al contrario, maduró el partido y desarboló al Dépor cómo y cuando quiso. El gol psicológico acabó sacando del campo a los de Lotina. Jugando a favor de marcador los rojillos son demoledores. No hay quien les remonte. Aparece Borja, incansable, Castro, Aduriz, hasta Keita. Lo cierto es que este equipo es de Champions por méritos propios, que domingo a domingo el sueño se va haciendo realidad, que el fútbol es un estado de ánimo y que el Mallorca está que la rompe.

lunes, 4 de enero de 2010

Mallorca 1, Atheltic 0

Estilo Mallorca

Son Moix es un fortín. El Mallorca en casa es la armada invencible. Ni más ni menos que una escuadra de Champions. El año no tan sólo empieza igual que el anterior sino mucho mejor.

El once de Manzano ha creado un estilo, un modo de jugar, una señal de identidad. Fútbol directo, poca elaboración, seriedad atrás, letal arriba y la fortuna de los que lo intentan, la de los campeones.

El estilo Mallorca barre a los rivales, los deja sin opción. El equipo saca adelante cuantos partidos juega en casa con una solvencia que ya no es fruto de la casualidad. Ayer Rubén dejó inédito a Llorente, Mattioni se comportó como un veterano y el duo Borja, Aduriz hizo el resto. Con dos puntas o con un punta cada oportunidad es un gol. Los leones no fueron una excepción y desaparecieron desquiciados del terreno de juego.

En la tarde de ayer los equipos jugaron un fútbol al revés. En vez de rivalizar por la posesión del esférico, lucharon por todo lo contrario. Estaba sentenciado que quien marcara primero jugaría con más comodidad y se llevaría el gato al agua. La pelea la ganó el que más fe tuvo en si mismo. Típico partido estilo Mallorca con un desafortunado colegiado dándoselas siempre del más listo de la clase.