domingo, 26 de septiembre de 2010

Cumplen

(El Mundo/El Día de Baleares, lunes 27 de setiembre)

Mallorca 2, Real Sociedad 0

Tres partidos en casa, cuatro goles a favor, ninguno en contra y siete puntos habiendo recibido al Madrid. No se me ocurre mejor comienzo para este nuevo Mallorca que, de momento, cumple mucho más que de lo que promete con tan solo cinco jornadas disputadas.

El equipo sigue fiel al estilo Mallorca. Sólido, rocoso y práctico atrás y saca petróleo de sus contragolpes. Los rivales desparecen en el Iberostar, sin intensidad, sin agresividad, apenas llegan a las inmediaciones de Aouate. Apelar a la debilidad de los contrarios para justificar el rendimiento del Mallorca, sería ignorar el juego colectivo de los rojillos, sus desdoblamientos, sus ayudas defensivas, su solidaridad y entrega en el terreno de juego.

Todo son buenas noticias para el conjunto mallorquín. Los goles de Cavenaghi, mostrando que es un verdadero delantero centro, el debut electrizante de Ratinho, la presencia de Víctor, la participación “in crescendo” de Castro. No es en absoluto preocupante que el equipo no trasmita las mismas sensaciones fuera de casa. Es un conjunto en construcción, falta confianza, faltan automatismos y, sobre todo, falta el hábito, la costumbre en la máxima competición, ese respeto desproporcionado a los grandes escenarios que irá desapareciendo con el paso del tiempo.

Si algo no se le puede recriminar a Laudrup es su falta de compromiso con la filosofía de la casa. La apuesta por la cantera es el “know how” del club y la alineación es el optimización de los recursos por parte del entrenador en cada momento y en cada circunstancia. No olvidemos que con el danés han jugado más minutos los distintos jugadores de la cantera, tanto mallorquines como no, que con Manzano en cuatro años. De ellos, de su talento y de su esfuerzo depende que tengan más. No hay excusas que valgan, es el momento de mojarse, de apoyar al equipo y de acudir con ilusión cada domingo al estadio, Llorenç Serra y su equipo no prometen, cumplen.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Sin gol no hay paraíso

Athletic 3, Mallorca 0 (El Mundo/El Día de Baleares, miércoles 22/09)

Todavía aturdidos y bajo los efectos de las perniciosas declaraciones de Manzano atribuyéndose todo el mérito de las perlas de la cantera mallorquinista y mallorquina, San Mamés castiga en exceso la bisoñez y la inexperiencia de los niños de Laudrup. El Mallorca sucumbió ante la misma medicina que el pasado domingo administró a Osasuna. Pegada sin argumento, o lo que es lo mismo, goles sin ocasiones.

El técnico danés sorprendió a todos con una valiente alineación que se quedó solo en eso. Dos hombres prácticamente arriba, Cavenaghi y Castro, acompañados por Pereira y Nsue en las bandas. Casi cuatro delanteros para enfrentar a unos leones que ya de entrada afilaron sus garras para desbordar por las bandas, donde Cendrós y Kevin se las veían y deseaban para tapar las peligrosas incursiones de los extremos rojiblancos.

Sin el balón, los de Caparrós se veían superados en el medio y concedían espacio y tiempo a los rojillos para sus contras. Pero la explosividad sin control, la precipitación y la falta de pausa de los Pereira, Nsue, Castro y compañía impidieron que finalizaran una sola jugada. Ante un Mallorca inofensivo los bilbaínos sabían que un gol era cuanto necesitaban para llevarse el partido. Y llegó sin merecerlo en un centro chut envenenado que envió David López al hueco y que se coló mansamente sin que Aouate pudiera evitarlo.

La reanudación pronto contó con la impagable ayuda del colegiado de turno que se inventó una falta máxima, por manos involuntarias de Nunes, que supuso el dos a cero y la sentencia definitiva del encuentro. El Mallorca no tuvo reacción, ni anímica, ni física. Se estrelló una y otra vez frente a un equipo al que le bastó con tirar de oficio y experiencia. La defensa del Athletic jugó sin sufrir, más cómoda que nunca frente a un Mallorca que presenta una más que preocupante falta de argumentos ofensivos para puntuar fuera de su campo. Sin gol, no hay paraíso.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Llorenç cambia el Mallorca

Llorenç cambia el Mallorca

El lleno del domingo ante el Madrid no es ningún espejismo. La buena marcha de la campaña de socios, tampoco. En el Iberostar Estadio no ha cambiado tan solo el nombre, también la manera de hacer las cosas, la forma de entender el Mallorca, la única posible. La “fiesta” ha terminado, hay que reconstruir el club de arriba a abajo.

La frase tabú que más circulaba por el entorno avalada por peñistas de alto rango y periodistas de tronío rezaba “Manzano es el mejor entrenador que pueda tener el Mallorca”. Llorenç Serra la ha desmentido en menos de cinco minutos. Los que ha tardado en demostrar con Michael Laudrup que un buen entrenador se compromete por proyecto y no por presupuesto. Que el mister es quien está al servicio del club y no el club al servicio del mister. Que sin un duro también se puede ser ambicioso. Que hay que apostar por la gente de casa por filosofía primero y por viabilidad después. La banda derecha, por poner solo un ejemplo, que con Varela y Álvarez valía un millón setecientos mil euros, ahora vale cuatro veces menos con Emilio Nsue y Pereira y es tantas veces más fiable y competitiva. Sin ir más lejos, Pau Cendrós, Pina, Sergi Enrich y compañía han disfrutado de más minutos en un solo partido con Laudrup que con Manzano en cuatro años. La camiseta del entrenador es la más vendida en la tienda del Mallorca…, y con lo que ha llovido y lloverá, la entidad se despierta hoy con un punto ante el Madrid, una recaudación record, 16 millones menos de presupuesto, una plantilla tan fiable como la del año pasado y un “mallorquinismo positivo y comprometido” que respira ilusión por los cuatro costados.

Los futbolistas que se han quedado son los grandes fichajes de la temporada. Aouate, Nunes, Martí, Ramis, Castro… conforman la columna cerebral y vertebral del equipo. De ellos, de los de casa y de los De Guzmán y otros depende el factor clave de éxito presente y futuro: la permanencia. Sólo es el principio, no hay que echar las campanas al vuelo, pero algo ha cambiado, se respira aire fresco en el ambiente, se abre una puerta hacia la esperanza de un Mallorca serio y mallorquín.