domingo, 12 de abril de 2009

Golazo

Cleber a lo Hugo Sánchez rompió el partido con un golazo de los que se recuerdan. En el mundo de la mediocridad quien pegó primero se llevó el gato al agua. Lo importante eran los tres puntos y con ellos debemos quedarnos. El equipo del mejicano dista mucho de lo que él era como jugador. Ni el atrevimiento, ni la valentía, ni la picardía, ni la agilidad son virtudes del Almería.

Lo cierto es que las individualidades siguen salvando a un conjunto poco trabajado táctica y mentalmente que vive completamente de espaldas al balón en el que año tras año los futbolistas sacan las castañas del fuego de un técnico que apenas interviene salvo para colgarse medallas al pecho. El Mallorca no es más que un grupo futbolísticamente parásito que se aprovechó una vez más de la poca ambición y de las carencias del rival que vino a empatar como mucho.

En definitiva, adiós al gafe de Lux, otro gol de Castro y a cinco puntos del descenso ¿Qué más se puede pedir?



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