Aduriz, el jugador del año, castiga severamente un error infantil del portero del Getafe. El fútbol es de listos y el delantero vasco es un claro ejemplo. Es casi imposible para Michel borrar en pocos días la actitud insolidaria y el halo de egocentrismo que ha caracterizado a su grupo durante la temporada. El síndrome Casquero pesa como una losa en el ambiente azulón.
El Getafe, en sendos vacíos de concentración, regaló los goles y así es difícil ganar un partido y mucho más mantenerse en primera división. Al Mallorca le bastó con aprovechar las carencias del rival para sumar los tres puntos. Los hombres importantes del equipo volvieron a aparecer. Aduriz, Jurado, Martí, Cléber … Fútbol práctico y tremenda pegada. He ahí la receta de la segunda vuelta.
Cuarenta y cinco puntos son muchos si nos acordamos del final de la primera ronda. Un milagro difícil de explicar cuando son los mismos jugadores que lo han conseguido. Manzano, Alemany y una primera división que pierde nivel año a año.
Cuatro partidos por delante sumamente atractivos donde esperemos que el equipo no baje los brazos y nos pueda ofrecer la verdadera medida de su juego y talento.
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