Lejos del trámite previsto, en Son Moix se jugó un partido abierto, de ida y vuelta, muy ameno para el espectador. El Villarreal, a diferencia del Madrid, se jugaba algo en el envite y así lo reflejó el marcador. El equipo de Peregrini mostró sus señas de identidad: calidad, fútbol de toque y pegada en sus hombres de arriba donde Llorente y Cani destacaron sobre el resto.
De los rojillos me quedo con la buena imagen del equipo, la actitud de Aduriz y las pinceladas de Cléber que junto a Jurado y otros son los héroes de la segunda vuelta.
En definitiva, una temporada más en la élite de la mano de Alemany o de quien tenga a bien comprar el club. Las inmejorables noticias que llegan desde el norte de la isla capitaneadas por Llorens Serra Ferrer generan, sin duda, ilusión y optimismo. El de Sa Pobla es un hombre de fútbol, serio, ambicioso y ganador. Mejores señas imposible.
Quiero despedir la temporada felicitando a todo el Mallorca por el esfuerzo de la permanencia incluido al míster cuyas opiniones respeto y admito todas, excepto lecciones de mallorquinismo. De esas, ninguna.
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