El planteamiento de Manzano se vió truncado de inmediato por el gol tempranero de Pandiani. Una vez más el Mallorca empezaba el partido con uno cero en contra. Y van ... Lo que funcionó con el Valencia no tuvo continuidad en Pamplona. De nuevo las bandas cambiadas y Jurado desaparecido, lejos de la portería contraria y de Aduriz.
Con el marcador a favor, Osasuna jugó a verlas venir y sin pasar demasiados apuros. Al Mallorca le tocaba mover ficha. Hubo que esperar hasta la hora de partido para añadir más munición arriba. Una reacción tardía y un mensaje confuso para unos futbolistas que se vieron desbordados por el ambiente hostil, el marcador en contra, el peso de la clasificación y la puntilla del árbitro.
El de negro se inventó un penalty y expulsó a dos rojillos. El pulso del Presidente de Osasuna dió su fruto. Llorar funciona. El equipo dió la cara, mostró una buena actitud y poco más pudo hacer ante un entorno tan adverso. Quizá la poca tensión con que se entró en el partido volvió a pasar factura. Hay que empezar de nuevo y pensar en los tres puntos del domingo contra el Deportivo. Nada está perdido. Para terminar, un recuerdo emocionado a Juan Forcades, parte vital del éxito de Nadal en Australia.
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