El conjunto de Manzano crece en competitividad domingo a domingo. La clave reside en la mejora defensiva y la garantía de Aouate. Marcador a cero y cada gol son tres puntos. Diez desde que llegó el presidente Alemany que ha insuflado aire fresco y salud mental en el vestuario y fuera del mismo.
Zigic, lejos del área, y Munitis apenas fueron una amenaza para los rojillos que siempre llevaron la iniciativa. Una jugada de Aduriz cambió el partido. El Racing se quedaba con uno menos con más de media hora por delante. La superioridad, no obstante, no sentó bien al Mallorca que entró en un estado de ansiedad preocupante. Los cambios de Manzano desbloquearon al grupo que acabó encerrando a los cántabros en su área. En las postrimerías un penalty señalado por el línea supuso una victoria más que merecida.
Dos victorias consecutivas y toneladas de confianza para un vestuario muy necesitado de ella. El Mallorca por fin se ha metido en la competición y ya sólo piensa en Gijón. Sigamos hablando de fútbol. Funciona.
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