(Publicado en Diario de Mallorca el 18 de febrero de 2009)
Jueves 12, “Villa Messi, la pareja perfecta”, rezan algunos rotativos catalanes. Y el inoportuno es Samuel. 23 goles en 23 partidos. Más de 100 goles en liga. En cuatro temporadas el tercer máximo goleador de la historia del Barça (sólo superado por César y Kubala, o cuando no había tren) con dos lesiones gravísimas a sus espaldas que de no existir sumarían otros tantos títulos de liga para los azulgrana. Y el inoportuno es Samuel.
Dudaron de él, lo humillaron, cometieron la obscena injusticia de compararlo con los vicios, el egoísmo y la falta de compromiso de Ronaldinho y Deco. Y el inoportuno es Samuel. Marcó el miércoles dos goles con Camerún y otros dos el sábado en Sevilla y el inoportuno es Samuel. Sus números le convierten sin duda alguna en el mejor delantero de la historia culé, por encima de Cruyff, Maradona, Ronaldinho, Romario, Rivaldo y hasta de mi admirado Stoikhov. Y el inoportuno es Samuel.
Miren, señores de Barcelona y del Barcelona, la pareja ideal es Etoo y otro, o mejor todavía Etoo y Etoo. Las cartas sobre la mesa. La realidad es que si Samuel fuera brasileño no habría debate. Pero es africano, es de Camerún y se le puede faltar al respeto. La estrechez de miras de lo que el gran Johan llamó “entorno” explica porque algo más que un club echa tantos títulos de menos. Samuel, lo de siempre, perdónales porque no saben de fútbol.
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