domingo, 11 de enero de 2009

Vacaciones en el mar

El Madrid disfrutó de unas maravillosas mini vacaciones en Mallorca. Homenaje oficial a Calderón en el Ajuntament de Sa Pobla, Melià Victoria, alfombra roja y paseo triunfal en Son Moix. Alcaldes, concejales, presidentes, jugadores, entrenador, hasta el árbitro ..., todos entregados, cegados por el falso fulgor de las estrellas blancas que apenas sudaron para conseguir una victoria tán fácil y cómoda como vergonzosa para los rojillos. Ni una mala palabra, ni un mal gesto, ni una sola patada, nula presión, sin marcar a nadie, cero tiros a puerta, cero amor propio, sin vergüenza torera, sin enfadarse, sin reacción ninguna, ni en el campo, ni en el banquillo, ni en la grada, donde ya no quedan mallorquinistas. El Madrid más vulgar no necesitó ni jugar al fútbol para llevarse los tres puntos. Mejores vacaciones, imposible.

La estrategia defensiva le duró a Manzano dos minutos. Llenó la medular con tres centrales y se olvidó de las bandas donde Escaloni y, sobre todo, Corrales sufrieron como nunca ¿Míster, no sabía usted que venía uno de los extremos más en forma de la Liga española?¿No cree que un doble marcaje con ayudas a Robben hubiera desactivado el contragolpe blanco? Dos saques de esquina a favor, dos goles en contra. 

La mejoría de los últimos partidos ha devenido en un espejismo y vuelta a empezar. No quiero culpar al míster y futbolistas de la descomposión del club. Aunque sí son los únicos que pueden pararla. Entiendo que Gregorio Manzano, sólo ante el peligro, pida la ayuda de todos. Yo le pregunto ¿Quién en su sano juicio puede hoy dar soporte o apoyo a un proyecto de Vicente Grande?  
 

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