El que nunca hace nada, el más listo de la clase, ironiza Manolo Lama. El hombre orquesta. Raúl, grandísimo futbolista hasta hace poco, es el primer caso que se conoce de jugador, entrenador, portavoz, secretario técnico y presidente al unísono. Manda en todos los ámbitos, incluida la prensa madrileña que lo sobrevalora sin rubor. Para no desentonar y a causa de su natural declive deportivo ha impuesto una plantilla de perfil bajo, a la justa medida de su actual mediocridad con el consentimiento de todos (Lassana Diarra, Drenthe, Van der Vaart, jugadores que no marcan diferencias y fichajes con sobreprecio para solaz regocijo de un presidente y un secretario técnico ambos bajo sospecha). El equipo pierde lustre y se debilita día a día a la vez que él se perpetua en el terreno de juego. Tiene derecho a veto, tanto para futbolistas como para entrenadores, a los que cesa y prescribe a su antojo ¿Cómo no va a jugar si es el embajador de Juande Ramos en Concha Espina? ¿Cuál fue la causa pues de la fulminante salida de Robinho, "el raro", según Raúl? O que le pregunten a Samuel Etoo, que en el Madrid, sufrió en sus carnes el veto del siete que vislumbraba en el camerunés un serio aspirante a arrebatarle la poltrona.
Raúl es el freno del Madrid. Es el tapón que impide su crecimiento como equipo y como club. Es la barrera a la excelencia a la que tanto aspira el madridismo. Lo corroboró de manera irrefutable Luis Aragonés, que se enfrentó al mundo entero, es decir la prensa blanca, consciente de que el astro madrileño era un cáncer en el vestuario y en el campo. Su ausencia liberó al grupo y convirtió a la selección española en la mejor de todos los tiempos. Al igual que las dos últimas ligas ganadas, más fruto del método Capello, la flor de Casillas y Van Nistelrroy o del pecado de omisión del Barça que del esforzado delantero madridista.
Los ingenuos hablan de su amor por el club, cuando cree convencido que está por encima del club. Raúl y su quinta hacen y deshacen en el Bernabeu mientras el Madrid pierde prestigio, calidad e identidad a raudales (el domingo acabó jugando con cinco centrales). La heroica, la camiseta, el escudo o el espíritu de Juanito ya no ganan copas de Europa. La cruda realidad es que un once con Raúl, Guti y el príncipe valiente Salgado es más propio del Raúl Madrid que del Real Madrid.
publicado en Diario de Mallorca el sábado 10/01/2009
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