El desestabilizador
El Sporting baja de la nube a la peor versión del Mallorca vista esta temporada. Tras adelantarse en el marcador sin apenas merecerlo, los rojillos dieron por hechos los deberes, se dejaron ir, bajaron la tensión y se fueron poco a poco del partido. Los Asturianos comandados por Diego Castro avisaron seriamente en la primera mitad sin que los rojillos se inmutaran. Tras el descanso los avisos se tornaron hechos y en diez minutos eléctricos los de Preciado golearon al Mallorca sin piedad.
Todas las virtudes mostradas por los de Manzano en las primeras jornadas desaparecieron en El Molinón. Aouate recibió más goles en diez minutos que en toda la competición, la seriedad y solidez defensiva brillaron por su ausencia y la relajación y la pasividad sustituyeron a la concentración a la que nos estábamos acostumbrando.
Cuando el partido estaba como quería el Mallorca, es decir, marcador a favor e iniciativa rival, el equipo no supo sentenciar y se durmió en los laureles. Mal momento eligió Manzano para utilizar el verbo desestabilizar, porque la verdad es que a fe que lo ha conseguido. Manzano acusando a Martí Asensio de desestabilizar, ha hecho lo propio con su equipo. Otro año, otro punto de inflexión para soñar y otra desilusión. Honestamente cedo la razón a los que proclaman a Manzano como el mejor entrenador para el Mallorca. Para un Mallorca sin ambición y conformista, desde luego.
El Sporting baja de la nube a la peor versión del Mallorca vista esta temporada. Tras adelantarse en el marcador sin apenas merecerlo, los rojillos dieron por hechos los deberes, se dejaron ir, bajaron la tensión y se fueron poco a poco del partido. Los Asturianos comandados por Diego Castro avisaron seriamente en la primera mitad sin que los rojillos se inmutaran. Tras el descanso los avisos se tornaron hechos y en diez minutos eléctricos los de Preciado golearon al Mallorca sin piedad.
Todas las virtudes mostradas por los de Manzano en las primeras jornadas desaparecieron en El Molinón. Aouate recibió más goles en diez minutos que en toda la competición, la seriedad y solidez defensiva brillaron por su ausencia y la relajación y la pasividad sustituyeron a la concentración a la que nos estábamos acostumbrando.
Cuando el partido estaba como quería el Mallorca, es decir, marcador a favor e iniciativa rival, el equipo no supo sentenciar y se durmió en los laureles. Mal momento eligió Manzano para utilizar el verbo desestabilizar, porque la verdad es que a fe que lo ha conseguido. Manzano acusando a Martí Asensio de desestabilizar, ha hecho lo propio con su equipo. Otro año, otro punto de inflexión para soñar y otra desilusión. Honestamente cedo la razón a los que proclaman a Manzano como el mejor entrenador para el Mallorca. Para un Mallorca sin ambición y conformista, desde luego.
No hay comentarios:
Publicar un comentario