viernes, 9 de octubre de 2009

El Mallorca se lo pone a huevo a IB3

(publicado en el digital mallorcadiario.com el 13/10/09)
Llama la atención que dos empresas emblemáticas, hasta hoy reacias a patrocinar al club hayan apostado ahora por el Mallorca. La razón es muy simple: bajo precio, rentabilidad.

Air Europa, en la camiseta, al igual que Sol Melià, en los pantalones, han conseguido un fantástico acuerdo, muy favorable a sus intereses al esponsorizar la indumentaria del RCD Mallorca. Nunca la zamarra mallorquinista se había vendido tan barata ¿Porqué? ¿Tiempos de crisis? ¿Ausencia de hábiles ejecutivos? Lo cierto es que las negociaciones las comandó el mismísimo Javier Martí Asensio que en vez de conseguir un suculento contrato tuvo que conformarse con un simple intercambio, suficiente si no hay otra opción, y, sin duda, muy rentable para el patrocinador.

IB3, convidado de piedra en la negociación, se frota las manos al observar como Hidalgo y Escarrer compran en rebajas mientras paga un millonada por un simple logo en la manga. Y deduce, en buena lógica, que si el Consejero Delegado rebaja su patrocinio en la camiseta, lo hará también con las mangas. Al fin y a la postre las audiencias de la televisión autonómica con el Mallorca las conseguirá si o si, patrocine o no. A huevo.

Quizá don Javier esté un poco pez en técnicas de negociación o no haya jugado bien sus cartas. Si les bajas el precio a algunos clientes al final se lo vas a tener que bajar a todos. Vendes a la opinión pública dos “maravillosos” negocios a coste cuando no haces más que depreciar el valor de la marca RCD Mallorca. Grave error para quien ingenuamente asegura haber terminado un máster acelerado en fútbol no homologado en la universidad de lo real.

Don Javier, que compró el club a un verdadero maestro de la negociación, debería dejarse aconsejar más a menudo y en tal caso acudir a Mateo Alemany, quien a buen seguro le hubiera recomendado consolidar sus posiciones con la autonómica antes que llegar a malos acuerdos con otras compañías. Al fin y al cabo, Mateo siempre supo que el sabor de boca que dejó en la planta noble de Son Bugadelles, en algún momento iba a perjudicar a su sucesor.

1 comentario:

Anónimo dijo...

magnífico artículo