martes, 30 de junio de 2009

Los futbolistas de aquí no interesan a Manzano



El ascenso del Mallorca B más que con la justicia divina tiene que ver con la estadística y la insistencia: tras cuatro años y siete eliminatorias, ya tocaba. El grupo de Jaume Bauzá está bien trabajado táctica, física y psicológicamente. Parece que hay muy buen rollo en el vestuario, grandes individualidades y espíritu de superación. El equipo se ha crecido ante las adversidades y ha sabido sacar lo mejor en los peores momentos: a ellos no les afectó el síndrome Grande.

El éxito del Sporting Mahonés, para más inri, más que una agradable sorpresa es todo un descubrimiento. Es el mejor equipo balear de categorías inferiores que mejor he visto jugar en muchos años. Valentía, atrevimiento, toque, talento, personalidad, fuerza física y mental, y un claro objetivo: posesión de balón. Me entusiasmó el partido que hicieron en el Heliodoro Rodríguez. Los chicos del Tenerife B se fundieron de correr tras el esférico bajo el tórrido sol canario. A falta de diez minutos y jugando en campo contrario un trámite a vida o muerte, los del catalán Joan Esteva, eran dueños y señores del partido y la eliminatoria con el rival entregado y rendido a sus pies. Un espectáculo.

Lástima que Manzano no tenga ni unos minutos para estos futbolistas de las islas. Una pena, que el todavía entrenador del primer equipo, tan mallorquinista él, prefiera las vacaciones en la “playa de Pucela” que valorar de primera mano el futuro de las jóvenes promesas. Miren ustedes si Manzano es mallorquinista que ni siquiera le gustan los mallorquines: ni los futbolistas, ni los otros.

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