La justica por lo visto no es sólo ciega, es sorda, muda, injusta, legal y, por supuesto, no es mallorquinista. El juez ya ha dictado su visto bueno a la compra de Davidson. Falta el dinero. Los leguleyos dicen que técnicamente no podía hacer otra cosa. De ahí que con toda mi ignorancia me atreva a preguntar: ¿Para qué queremos un juez entonces? ¿Para decir, uy! 38 millones son muchos, vended?¿Y no son los jueces los más preparados para interpretar que propósito hay tras una operación de compra venta con un precio tres veces superior al de mercado? ¿Qué interés verdadero se oculta detrás de un contrato de este tipo? ¿Quizá, digo yo, hay intención de engaño a terceros o más ...? ¿Acaso no puede leer el juez, que no investigar por Dios no hay tiempo, ya no en las mismas palabras del contrato sino hasta en sus puntos y comas que los señores que firman tratan de construir una escena de espaldas a la realidad para que quien ha llevado a esta situación al club vuelva a hacerse con la gestión del mismo exonerado de toda culpa u obligación?¿Es que un juez no es capaz de adivinar que miles de personas van a salir perjudicadas con su decisión?
La figura jurídica a que se ha acogido Grande, antes suspensión de pagos, ahora concurso de acreedores, bien podría llamarse linchamiento de acreedores. Porque la verdad no parece que pinten una regadora en el proceso. No han sido atendidas ninguna de sus alegaciones, ni siquiera estudiadas o admitidas a trámite (?). Han sido ninguneados de tal modo, que los bancos, culpables indirectos de la situación de Grande por mostrar una manga ancha gravemente irresponsable y totalmente injustificada con el personaje, cobrarán primero, cuando como penitencia deberían conformarse con hacerlo en último lugar. Sí, al igual que los Administradores que en tiempos de crisis profunda se repartirán una suma tan legal como inmoral por ignorar la componenda urdida tras el contrato de compra venta y correr a por el oro que brilla tras los matorrales.
La decisión judicial nos deja a todos a los pies de los caballos. Aquí los culpables tienen premio y las víctimas castigo. Grande se pone al Mallorca por montera y sale legalmente airoso dejándonos con un palmo de narices, atónitos y perplejos presenciando como un señor que debe hasta de callarse se sale con la suya.
Si el mallorquinismo sigue en silencio que sepa que quien calla otorga y tiene lo que se merece. En lo que se refiere a mi humilde persona, no me verán más por el campo mientras Grande continue de presidente. Así, al menos, algunos estarán contentos.
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