Agua
Los hombres de Gregorio Manzano siguen empeñados en dar vida a los equipos de abajo. En vez de hundirlos les damos agua. Lejos de la isla los rojillos pierden la fe y la confianza que les caracteriza en su feudo. La solidez defensiva brilla por su ausencia, hay errores de concentración y los planteamientos iniciales crean serias dudas sobre la potencial ambición o la ilusión lógica de seguir arriba.
Sin nada que perder no tiene mucho sentido salir a especular contra un Tenerife que no le ha ganado a nadie, con un solo punta cuando está más que demostrado que el equipo y el mismo Aduriz rinden mejor con dos hombres arriba. Visto lo visto, la acción del gol tinerfeño en claro fuera de juego queda en anécdota cuando los locales fueron, en todo momento, dueños y señores del balón y del partido. Es más, se bastó Nino sólo para ganar los tres puntos.
Sin querer cargar las tintas por una derrota que no es más que eso, vuelve a llamar la atención que cada vez que hay que dar un paso cualitativo el equipo se quede a las puertas. Si cuando necesitas un gol cambias al máximo goleador no favoreces a tu, equipo sino todo lo contrario y más claro agua.
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