Mereció más el Mallorca en el Calderón. Se pagó la actitud tímida con que el once de Manzano saltó al terreno de juego. Y es que hay discursos que influyen en la mentalidad del futbolista. Entre semana el entrenador se conformaba con un punto y claro, pasa lo que pasa, sales a empatar y pierdes.
El Atlético mostó todas sus carencias. Un equipo vulgar tanto táctica como estratégicamente víctimas de un entrenador exagerada e incompresiblemente sobrevalorado. Todo fiado a la pegada y a la calidad de sus jugadores de arriba. Dos chispazos del Kun y a mal defender el resultado. Mientras los colchoneros aprovecharon la ya habitual fragilidad defensiva por banda de los rojillos, éstos no sacaron partido de la debilidad del rival.
En la segunda mitad sólo existió un equipo. La salida de Trejo revolucionó el partido. Tres intervenciones de Leo Franco impidieron que el Mallorca entrara en el partido. Aduriz se convirtío en un dolor de cabeza para la defensa atlética y quizá de haber tenido más apoyo el marcador hubiera reflejado otro resultado.
Faltó convicción y valentía en el plateamiento inicial, se regalaron 45 minutos y se perdió una gran ocasión para puntuar una vez más en el Calderón. Mientras Marío empieza a justificar su fichaje, se echan de menos los goles de Arango que sigue con su sequía particular. Quizá el partido se perdió en los despachos ya que la ausencia de Jurado privó al Mallorca de ese pase final que marca la diferencia.
No hay que rasgarse las vestiduras, el Mallorca dió una sensación de equipo superior a los del Manzanares que sin el Kun no son absolutamente nadie.
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