lunes, 3 de marzo de 2008

Mallorquinismo o conformismo


Mallorquinismo o conformismo (Noviembre 2007. Publicado en Diario de Mallorca)

El clima de auto-complacencia y la ausencia de la más mínima autocrítica no deja crecer el listón ni deportivo ni institucional del RCD Mallorca. De nueve años modélicos en crecimiento social, gestión y resultados a la pobreza de espíritu del pensamiento único cuyo objetivo principal es del más puro interés privado.

El Presidente se nos ha revelado como una versión "sui generis" de tele/predicador mediático y su religión es dogma de fe para sus feligreses que obligan a su fiel cumplimiento a quienes acudimos al estadio, amenazando a todo aquel que no se deje llevar por su mesianismo o que exprese la más mínima crítica con el juego o cuestión técnica. Si no aplaudes todo no eres mallorquinista. O estás conmigo o estás contra mí.
Nada se discute, todo se acata. Todo lo que hace el presidente es bueno para el Mallorca y todo lo bueno para el Mallorca lo hace el presidente. El duo Grande/Manzano es el eje ideológico que justifica cualquier decisión ya sea deportiva o institucional tomada siempre "en bien del equipo" que es lo mismo que en beneficio de ellos mismos.

La parábola favorita del entrenador "somos el Mallorca" es universal tanto para favorecer sus propios intereses como para sobrevalorar su trabajo: "el Mallorca es un equipo pobre pero yo soy un gran entrenador". "Como somos el Mallorca no podemos pasar del décimo puesto y cada vez que lo hacemos algo pasa que rápidamente nos devuelve al mismo lugar". "Como somos el Mallorca debemos ser conformistas y no tener ambición alguna. Dios nos guarde de querer algo más".

Bajo estas premisas, no es extraño escuchar al entorno repetir consignas como: "es el mejor entrenador que podemos permitirnos". Claro, a este paso su cargo puede eternizarse como el del Villar en la Federación.
Jonás, el mejor jugador del equipo las dos últimas temporadas y principio de la actual es ahora demonizado por no bajar la cabeza y decir amén aún a costa del menoscabo deportivo (el único que podía parar a Robinho era Jonás). Pero lo que más duele, es ese retorno a club pequeño provinciano que mientras se relame recurriendo a la mala suerte y a los árbitros vuelve a estar a cuatro puntos del descenso.

Triste conclusión: ser mallorquinista o ser conformista, hoy en día, es casi lo mismo.

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