Maldición (RCE Espanyol: 2 / RCD Mallorca: 1)
El maleficio de Montjuic no tan sólo se rompe sino que aumenta su leyenda. Es increible que ayer el Mallorca no sumara en la montaña mágica de Barcelona.
Lafuente, el carcenbero españolista, hizo las dos paradas de su vida, amén de los dos balones que Zabaleta saco debajo de los palos.
La facilidad que demostraron los rojillos el domingo pasado se convirttió en impotencia y falta de acierto. Luis García hizo de Tamudo y en el último minuto le robó la espalda a Ramis y remontó el partido.
La lesión de Güiza añadió más leña al fuego, aunque no hay que olvidar la ambición y la garra que expuso el conjunto españolista para dar la vuelta al marcador.
El Mallorca vuelve a estar a dos puntos del descenso pese al siete del Recre y el calendario que se avecina no es nada favorable. Cuando se regala tanto con tan buen equipo, a veces se paga.
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