lunes, 8 de marzo de 2010

Mallorca 3, Sporting de Gijón 0

Víctor o victoria
El Mallorca intimidó al Sporting desde el vestuario, durante la semana. Clamaron venganza, exigieron revancha y el Sporting se asustó solo con eso. Los asturianos no salieron al campo, nunca entraron en el partido. Sin intensidad, sin agresividad y con posesión artificial … "toma el balón pero los goles los meto yo".Tres puntos estándar, auténtico estilo Real Mallorca.
Así lo admitió un humilde y brillante Manolo Preciado que se adjudicó todo el demérito del resultado en defensa de sus jugadores. Exactamente igual que Gregorio Manzano, que cuando gana lo hace él y cuando pierde es por los errores de sus futbolistas.Victoria empieza por Víctor. El delantero mallorquín, con números engañosos, es una de las claves, uno de los valores añadidos de este gran Mallorca. Su alineación es un plus que mejora el rendimiento del equipo en general. El punta mallorquín ofrece equilibrio, madurez, pegada y optimiza las prestaciones de sus compañeros de ataque: Aritz Aduriz y Gonzalo Castro. Este último así se lo reconoció en una jugada memorable. En el segundo tanto local, y cuando lo más fácil era marcar, el uruguayo, tras una larga galopada marca de la casa, cedió el gol al delantero de Algaida para que disfrutara del fruto de su trabajo y de su excelente aportación.
Mientras el entrenador celebra la consecución de la permanencia, su equipo se encuentra tan solo a seis victorias de Europa. Se trata de un logro extraordinario fruto de toda una trayectoria de club, de la solidez defensiva, del carácter y la personalidad de los futbolistas y de la diosa fortuna del fútbol, que sonríe con precisión matemática a un Manzano y a un Mateu Alemany que no dejan ni de cruzar los dedos ni de frotarse los ojos.

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