Vamos a sumar es perder
El Málaga disfrutó ayer de la fortuna que el Mallorca ha saboreado en otras ocasiones. Parece que la dinámica ganadora que ha acompañado a los rojillos durante la primera vuelta tocó ayer a su fin. Cada vez que la afición se asoma con ilusión a un logro importante, la decepción es la nota predominante. La zona Champions tendrá que esperar.
La mayoría se conforma o alaba desproporcionadamente lo que hay, y otros nos preguntamos por qué cada vez que se precisa un paso adelante, un salto cualitativo, Manzano y su grupo decepcionan. La ambición sigue brillando por su ausencia, le pese a quien le pese.
La verdad es que las facilidades de Aouate y alguno más determinaron el resultado final. Lo cierto es que ayer el once inicial, sin Víctor y sin Tuni, no ofreció el mejor de los rendimientos. El Mallorca fuera de casa no acaba de funcionar, es poco resolutivo frente a la meta rival y ofrece muchas facilidades en defensa.
Me quedo con que los andaluces ganaron por ser quienes más necesitaban los tres puntos o como un favor personal de quien se enfrentaba a un grupo de amigos. Las declaraciones entre semana no auguraban otra cosa distinta. Quien no se atreve a proclamar la ambición de su grupo en función de los resultados no aspira más que a seguir con su escasa amplitud de miras o con la miserable ambición de quedarse como está, que es lo mismo que conservar la categoría.
Mi impresión es que este partido de fin de año, el equipo se lo tomó más como un trámite que como un reto y que los futbolistas se dejaron llevar ante la manifiesta adversidad. La célebre frase de Manzano “vamos a sumar” acaba siempre en derrota. Que cada cual saque sus conclusiones.