Victoria histórica de los hombres de Manzano en Pamplona. Este equipo no tiene límites y crece jornada a jornada en todos los aspectos. Ayer desactivó el empuje, la agresividad y el fútbol directo de Osasuna, con autoridad, con carácter, con anticipación, con intensidad y, sobre todo, con buen fútbol. El Mallorca convirtió el infierno del Sadar en un relajante balneario.
Así como los navarros acusaron la lesión de Aranda y echaron de menos a Pandiani, a Delporte y alguno más, las bajas isleñas de Borja Valero y Julio Alvarez apenas se notaron. Y es que este once conserva la misma dinámica juegue quien juegue. Defiende serio y lejos de Aouate, domina la medular con un doble pivote espectacular y arriba siembra el pánico con la nueva estrella de la Liga: el ´Chori´ Castro. El uruguayo está que se sale. Aparece incansable por todas las zonas del campo, logra todo lo que intenta, se va de todos y posee una zurda de oro. Su gol me recordó la típica jugada de Messi, de afuera hacia dentro, pegadita al pie y con disparo final duro, seco, con ´chanfle´ y a la escuadra.
En lo deportivo el Mallorca actual es fruto de un trabajo colectivo de muchos años y no del éxito individual. Sid Lowe, en The Guardian, sin duda mal informado quizá intencionadamente, intuyó algo de lo que ocurre en el Mallorca pero se equivocó de dirección. No es Manzano quien hipnotiza a los futbolístas. Son éstos quienes mantienen en trance permanente a su entrenador.
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