¿Bienvenido Mr. Davidson?
Todo parece indicar que el desembarco de Paul Davidson, el fontanero, en el Mallorca es inminente. Un hombre, cuando menos peculiar, cuyo método va a suponer una verdadera revolución en la gestión del negocio futbolístico. Por su aspecto y talante, se diría que es el otro yo del presidente Grande. Ya saben aquello de que Dios los cría y ellos se juntan.
Mi propósito es aclarar a todos ustedes el, como mínimo, original e ingenioso plan estratégico global que el magnate británico desveló hace unos días a este periódico en primicia mundial.
Dado el lugar donde se concedió la entrevista, una prestigiosa bodega de vinos mallorquines, ustedes comprenderán que algunos puntos quedasen confusos y poco inteligibles. No es el plan Marshall, es el plan Davidson.
Para empezar uno no sabe muy bien si Míster Davidson conoce realmente lo que es el Mallorca, si un club de fútbol, una agencia de publicidad o una distribuidora comercial o todo al unísono. Tampoco está muy claro si lo que pretende como objetivo irrenunciable es que el Mallorca practique un fútbol fluido y de rápida circulación o que sus tuberías mejoren una barbaridad la rápida circulación de los fluidos.
En fin, pelillos a la mar.
La primera fase de dicho plan se pondrá vertiginosamente en marcha el próximo domingo contra Osasuna. Cada jugador del Mallorca saldrá al terreno de juego con una tubería. O sea que si el juego no tuvo la fluidez esperada en Mestalla, no parece que vaya a mejorar frente a los navarros. "En vez de intercambio de banderines se procederá al intercambio de tuberías" apunta sagaz el brillante fontanero. En el descanso se pasará lista y el jugador que no logre vender su tubería será sustituido por un suplente con su respectiva tubería, por supuesto. Ahorro de tiempo y energía para un perplejo Manzano que presenciará atónito como la retribución a sus futbolistas será en función de tubería vendida y como a medida que se generen beneficios se reinvertirán inmediatamente en potenciar la plantilla y el cuerpo técnico. "Primero tuberías y después fútbol, este es mi lema" ha sentenciado un iluminado Davidson.
"Hay un sólo problema ..." se ha apresurado a advertir el inglés, " ..., y es que los rivales probablemente nos imitarán con suma celeridad deslumbrados por la idea". Hasta entonces, mucho me temo que los resultados deportivos tendrán que esperar. Paciencia.
Al frente de todo ello, supervisando toda la implementación fase a fase, y con el aval de su magnífica gestión al frente de las empresas del grupo Drac, se rubricará un contrato blindado y de por vida a Vicenç Grande. "Así tendrá tranquilidad y tiempo de sobra para terminar con el Mallorca" ha bromeado socarrón el lince británico.
En definitiva, una estrategia propia de un hombre que piensa en grande, nunca mejor dicho, y con una visión futurista del negocio muy por delante de los tiempos que corren.
"Es de una lógica aplastante que algunos flecos quedan por pulir" destacó el fontanero visiblemente emocionado por su exposición en la bodega mallorquina entre degustación y degustación-
"¿Qué le han parecido el muscat y el cabernet sauvignon?", preguntaron solícitos los propietarios del celler. "Eso lo dejo para los técnicos", se precipitó el neófito empresario al confundir las variedades de la uva con dos posibles fichajes de talla internacional. Finalmente, todo quedó entre risas al percatarse, el fontanero, de su craso error oportunamente corregido por el experto enólogo de la bodega. ¿Bienvenido Mr. Davidson?
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